viernes, 7 de marzo de 2008

EL BASQUETBOLISTA






















POR PATRICIO JARA
ILUSTRACIÓN: ALBERTO MONTT

Lo único que el zapatero Filemón Oquendo quería en la vida era que Lázaro, su único hijo varón, fuera basquetbolista profesional. A los 15 años medía 1.94 y siempre fue el tipo más alto del curso y del colegio. Tal era el afán de Filemón que incluso le confeccionó, rompiendo todos los dogmas del gremio, un par de zapatillas de madera con aplicaciones de cemento para que sus huesos se estiraran al máximo cuando saltaba y lograra los dos metros. Filemón confiaba que esa estatura le daría una oportunidad en la NBA. Pero a Lázaro no le gustaba el básquetbol, sino las bolitas, y cada vez que jugaba a la Troya, sufría porque no hallaba donde meter los pies cuando se agachaba. Lázaro parecía un saltamontes, pero era tan grande que nadie se atrevía a decírselo.

9 comentarios:

Freddy dijo...

Por un momento pensé que Lázaro quería ser bailarín de ballet!

Muy buena, saludos.

Ñoña memoriona dijo...

Levántate y anda... a comprar el pan, mira que ya es hora de once y no puedes pasarte toda la tarde jugando a las bolitas pues, hijo.

Ñoña memoriona dijo...

ahhh y tráete "mortadela" para tu papá... jajaja

Fran dijo...

Lo bueno es que Lázaro no arrastrará jamás la bolsa del pan.

MARIA ELENA dijo...

Muy buena idea haber colocado el link en la casa de Montt.
UUUFFFFFF....me estoy rebanando el cerebro y creo que no me llega ningún mensaje, hoy estoy obtusa de nuevo como un coco...jijijijij
Un abarzo y adelante, queremos ver muchos relatos por aquí.

dijo...

Excelente. Felicitaciones por este nuevo emprendimiento a todos los canes difuntos!

La_Lyri_K dijo...

Ohhhhhh.... Pobre Lázaro!!!

Cuál será finalmente el camino que recorrerá al fin y al cabo?

Salu2

Menjunje dijo...

Me gustan tus ilustraciones, ser alto tiene sus beneficios no?.

Por otro lado, te invitamos a visitar nuestra página. Un blog de mujeres de conce.

http://blogmenjunje.blogspot.com/


Menjunje, mezcla de lo que haces y lo que piensas.


Saludos, y sígannos!.

Fabio Neri dijo...

¿puede ser éste el fruto de los miles de cuentos leídos en santiago en 100 palabras?
¡que viva el taller y su quirófano!

saludos.